Es triste hacer reír pero es satisfactorio.
No es raro ver a profesionales de la risa atirborrarse en los viejos autobuses que circulan en Guatemala.
Los payasos que despiden miradas tristes y sueños frustrados, pero que en su alma llevan sacos de sonrisas por provocar.
La risa triste no es una simplicidad en el tiempo y el espacio, es un portal difícil de entender en el curso de la existencia. El chiste está en concebir la labor de quienes nos construyen risas y sonrisas para alargar nuestra existencia física.
Un triste payaso... es el costo de hacerte reir...
vivan los payasos.

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